martes, 17 de enero de 2017

Tartiflette


Hola les amis! Hoy vengo con una receta muy especial para mi ya que es 100% francesa jaja! No es una receta de mi querida Bordeaux pero el plato que os traigo hoy se come mucho durante el invierno en cualquier sitio de la France jeje. En cuanto llegue el frío es el plato por excelencia que a todo el mundo le gusta comer, eso sí, a los que les gusta el queso! Vale, vale, ya sé que estamos todos intentando proponer recetas un pelín más sanas en la blogosfera en esta época de vuelta a la normalidad después de tantos excesos durante las fiestas pero un día es un día... Y además me moría por comer una buena Tartiflette! Entonces sí, es un plato de los más reconfortantes, estos que cuando te los comes sientes calor al corazón aunque también sientes que es (un poquito) calórico pero qué más da?? Por la noche cenamos ligero y voilà! Así que imaginaros ahí, en mitad de la nada, en lo alto de la montaña dentro un chalet de madera calentito de estos típicos que podemos ver en Heidi, deleitándonos con esta riquísima Tartiflette! Qué os parece, os animáis? 😏


Para un molde de 24x24 (4 personas más o menos)
1 Reblochon de leche cruda
3 patatas grandes
250 g de cebolla
150 g de tiras de bacon
75 ml de vino blanco
Pimienta

Os confesaré que dudé en poner la receta por si os iba a ser fácil o no encontrar el queso pero cada vez los supers nos hacen la vida más fácil sobretodo a mi que siempre estoy en busca de productos "raros" jeje. Yo siempre encuentro el Reblochon en Carrefour, lo tienen en la sección de los quesos franceses, vale 5 euros, para algunos puede quizás resultar costoso pero a mi que me encanta el queso y la Tartiflette no me importa y además no es un plato que vamos a comer todos los días y es taaan rico... 😉

Os pongo el envoltorio, así no os podéis equivocar 😉
Bueno, dejando las explicaciones de lado, vamos con la receta: ponemos las patatas peladas a cocer, las cocemos en agua salada como solemos hacerlo, yo las corte por la mitad y las deje unos 15 o 20 min.


Mientras se están haciendo las patatas, cortamos la cebolla en juliana y reservamos. Freímos las tiras de bacon en una sartén sin añadir nada de aceite, las tiras ya traen su propia grasa, creo que no hace falta echar más jeje. Cuando estén doraditas, las retiramos del fuego y las reservamos. En la misma sartén, con la grasilla que ha quedado de las tiras de bacon (yo añadí un poquito de margarina) freímos la cebolla a fuego medio fuerte primero durante unos pocos minutos. Luego pasamos a fuego lento. Cuando se ponga translúcida la cebolla, vertemos el vino blanco y dejamos hasta que reduzca. Obtenemos una cebolla confitada y ya podemos empezar a montar la Tartiflette.


En un molde que va al horno (el mío de cristal, cuadrado de 24x24), repartimos en el fondo la mitad de la cebolla y la mitad del bacon.


Cortamos las patatas en rodajas y las disponemos sobre las tiras de bacon. Repartimos entonces el resto de la cebolla y del bacon.


Para esta receta el Reblochon tiene que ser de leche cruda y tiene que ser la corteza de color anaranjado. Por eso el que se vende en el Carrefour es el ideal 😋. Limpiamos la corteza con la punta del cuchillo, rascamos lo blanco pero cuidado NO se quita la corteza!


Lo que sí hay que quitar con cuidado es el sello rojo de cera que viene incrustado en la corteza. Partimos el queso en dos y disponemos por encima, teniendo cuidado de dejar la corteza hacia arriba.


Echamos pimienta pero no echéis sal porque el queso ya dará sal al plato y el bacon también, ya tendréis tiempo de rectificar a la hora de servir.


Metemos al horno precalentado a 180º durante 30 min más o menos, hasta que quede doradita la Tartiflette, y el queso totalmente derretido. Servimos enseguida. Espero que os gusten las fotos del resultado final porque siempre me resulta un poco complicado embellecer un plato así 😅...


Bon appétit!!

martes, 10 de enero de 2017

Galletas de Avena y Miel


Ya estamos de vuelta! 👏 Lo primero desearos un feliz 2017! 🎉 Que este año os traiga muchas cosas buenas (y no hablo solo de comida jaja!) Que seáis muy felices y con buena salud eso sobretodo, que sin salud no hacemos nada... Nosotros hemos pasado las vacaciones enfermos y ya tenía ganas de volver a la rutina y dejar los virus atrás! Bueno pues me despedí con una receta de galletas y vuelvo con otra pero muy distinta. Hacía mucho que quería hacer algo con los copos de avena y hacer galletas me pareció la mejor idea aunque tengo que hacer más experimentos con ellos aún... Y como estas galletitas han quedado muy sanas da menos remordimiento comerse unas cuantas jeje! Vamos con la receta!


180 g de copos de avena
120 g de mantequilla
1 pizca de sal
60 g de azúcar moreno
40 g de azúcar
150 g de harina
80 g de miel
60 g de coco rallado
1 cucharilla de bicarbonato diluido en 2 cucharadas de agua caliente

Precalentamos el horno a 160º. En un cazo, ponemos a derretir la mantequilla con la miel y la pizca de sal a fuego lento. Añadimos el bicarbonato y reservamos.


En una fuente, mezclamos la avena con la harina, los azúcares y el coco rallado. Vertemos encima la mezcla mantequilla-miel y removemos bien para obtener una masa bien mezclada.


Ponemos una hoja de papel de horno en una placa y con la ayuda de un sacabola para los helados formamos bolas. 


Las disponemos en la placa dejando algo de espacio entre ellas (aunque no se esparcen). Las aplastamos un poco, yo las deje bastante gordas como lo podéis ver en la foto pero no dudéis en aplastarlas más, cuanto más finas más crujientes mmm!!


Metemos al horno durante 10 min más o menos, hasta que las galletas estén doraditas. Las galletas saldrán un poco blandas pero al enfriarse se endurecerán. 


Dejamos enfriar 5 min sobre la placa y después las ponemos en una rejilla. Se conservan perfectamente hasta después de 2 semanas en una caja hermética... bueno eso si podéis aguantar jeje! 😋


Bon appétit!!

martes, 20 de diciembre de 2016

Galletas de Jengibre


"Navidad, Navidad, dulce Navidad..."🎶Ya hemos llegado les amis! Este sábado ya es Nochebuena y el domingo Navidad! Por eso he querido publicar esta semana una receta muy especial, además no sé si os habréis fijado pero es la receta nº100! Había que celebrarlo por todo lo alto 😊 y he decidido dejar a mi pequeño compinche que se encargará de todo jeje! Porque aún no sabe teclear y es más, esta perfeccionando la caligrafía pero sino esta semana también me escribe el post jaja! Fuera de bromas, cada vez le gusta más echarme una mano en la cocina y la verdad que me encanta verle disfrutar de esta manera, él me dice que quiere ser repostero... Ya veremos 😉 De momento venimos con esta riquísima receta de las típicas galletas de jengibre, siempre me han llamado mucho la atención cuando las veía en las películas americanas y este año se me antojaron hacerlas y a mi niño aún más por la forma de muñeco que tienen. Vamos con la receta!

El Jengibre: el rey de la receta

Para muchas galletas (va a depender de los cortapastas que usamos)
300 g de harina
160 g de azúcar moreno
2 cucharadas de jengibre rallado (o 1 cucharada de jengibre en polvo) 
100 g de mantequilla fría cortada en daditos
1/2 cucharilla de canela
1 pizca de sal
6 cucharadas de agua
Azúcar glas y zumo de limón para el glaseado

En el bol del robot, mezclamos bien todos los ingredientes salvo el agua.


Añadimos poco a poco las cucharadas de agua, podemos necesitar más o menos agua, depende de la humedad que lleva la harina por eso es importante añadir el agua de una cucharada en una. Debemos obtener una bola lisa y homogénea.


No hace falta dejarla reposar en la nevera, se podría hacer pero nosotros no lo hicimos y salió todo sin problema. 


En la encimera, echamos un poco de harina y extendemos la masa sobre un espesor de 3 mm más o menos.


Cortamos las galletas de las formas que más nos guste, Luca quiso hacer aparte de los muñecos unos arbolitos de Navidad y unos corazones, luego también hicimos una casa (o eso intentamos jeje!).



Ponemos a calentar el horno a 180ºC. Disponemos las galletas sobre una placa sobre la cual hemos puesto una hoja de papel sulfurizado. No hace falta dejar mucho espacio entre ellas.


Metemos al horno entre 10 y 12 min, se tienen que dorar ligeramente los bordes. Pueden salir las galletas blandas en el medio, luego se volverán crujientes al enfriarse. Dejamos que se enfríen en una rejilla.
Una vez que tengamos las galletas frías nos ponemos con el glaseado. Mezclamos unas 3 cucharadas de azúcar glas con el zumo de 1/2 limón, si vemos que es demasiado líquido añadimos azúcar y si es demasiado compacto añadimos zumo. Metemos el glaseado en un biberon con una boquilla muy fina para poder dibujar sobre las galletas sin que sea un desastre jeje o nos fabricamos un cucurucho de papel sulfurizado.


También podéis hacer el glaseado que soléis hacer en casa o sin glaseado las galletas están igual de ricas pero se pierde la gracia jeje! Y más si es vuestro nene que se encarga de decorar 😉.


Decoramos las galletas y a devorar! Nosotros nos las comíamos a medida que las decoraba Luca 😋 Y voilà!


Con esta receta me despido del año, no volveré hasta que pasen Sus Majestades Los Reyes Magos, toca descansar un poco y disfrutar de las fiestas. Aunque seguiré pasándome por vuestras cocinas para continuar disfrutando de vuestras ricas recetas navideñas! Deseo a toda esta gran familia bloguera unas muy Felices Fiestas en muy buena compañía, mucho amor y felicidad con la mesa repleta de cosas deliciosas, mil besos a todos! Ho ho ho ho!! 🎅🎄
Bon appétit!! Et à bientôt... 

lunes, 12 de diciembre de 2016

Crema Navideña con Níscalos


Belén, campanas de Belén 🔔... Pues seguimos les amis con otra receta ideal para la ocasión. Bueno a mi me parece que puede ser de lo más apropiada para tomar después de los aperitivos comiendo así algo más ligerito y saludable jeje! Además es muy fácil de hacer, se prepara en un momento y hasta la podemos dejar hecha el día anterior para poder dedicar más tiempo a otros platos el día D. Se me ocurrió esta receta cuando estuve friendo los níscalos que por fin pudimos encontrar, tardaron en llegar pero al fin llegaron y los disfrutamos como si fuera una delicatessen rara de catar jeje! Pues al preparar mis setitas, soltaron mucha agua y se me ocurrió quedarme con este caldito muy perfumado para hacer al día siguiente una crema de lo más sabrosa: ya sabéis el potente sabor que tienen y que dan estas maravillosas setas silvestres, a mi me encantan! Lo único que habrá que congelar algunos níscalos si decidimos preparar esta crema para Nochebuena ;). Vamos con la receta.

Mirad qué Níscalillos más ricos! Y lo mejor es que los encontró mi pequeño compinche 😍


Para 4 personas
250 g de boniato
250 g de zanahoria
1/2 cebolla
Caldo de níscalos o lactarius deliciosus
1 nuez de margarina
1 chorrito de AOVE
Sal y pimienta
Agua
Nata (opcional)
Níscalos

Lo primero que hacemos es cortar la cebolla en juliana y pelar las verduras. Las trocemos. En una cacerola, freímos la cebolla con la nuez de margarina y un poco de aceite de oliva hasta que se vuelva translúcida. Añadimos la zanahoria y el boniato y cubrimos con agua sobrepasando apenas los trozos de verduras. Echamos la mitad de nuestro caldo de níscalos.


Tapamos y dejamos hervir durante 20 min más o menos, verificamos la cocción con la punta de un cuchillo. Trituramos todo para obtener una crema bien lisa y añadimos el resto del caldo. 


Si vemos que la crema queda un poco espesa podemos añadir un poco de agua. 


Rectificamos de sal y pimienta y servimos. Podéis añadir también nata, le da un toque más "velouté" y muy rico. También no dudéis en servir con unos níscalos por encima, queda más vistoso y más que bueno ;).


Espero que os haya gustado la propuesta, os veo la semana que viene para la siguiente receta con espíritu navideño 😊 
Bon appétit!!

martes, 6 de diciembre de 2016

Cupcakes Choco-Avellanas


Jingle bells, jingle bells, la la la la la... Bueno pues tardó pero llegó jeje! Ya estoy sintiendo el espíritu navideño poco a poco. Este fin de semana, hemos puesto el árbol con mi nene y creo que con unas cuantas pelis (gracias por el valioso consejo amiga 😉!) era el empujoncito que me faltaba jeje! Declaro oficialmente abierta la temporada de recetas navideñas en el blog! Yuhu! La receta de hoy es un postre que podría servir perfectamente para Nochebuena... Mirad! Si parece que los cupcakes son regalitos que Papa Noël hubiera puesto debajo del árbol verdad? Vamos a ello les amis, se trata de una receta que hacía mucho antes pero que he ido dejando porque se me llena mi "to do list" de recetas pendientes pero para Navidad quise rescatarla porque es una mezcla suave de avellanas y chocolate que para mi va muy bien con la ocasión.


Para unos 15 cupcakes
220 g de harina
1 sobre de levadura química
70 g de azúcar
80 g de azúcar moreno
125 ml de leche
125 ml de nata
100 g de mantequilla
1 huevo
1 pizca de sal
70 g de avellanas 
Para la buttercream de nutella
150 g de mantequilla
150 g de azúcar glas tamizado
3 cucharadas de nutella
Unas cuantas fresas Tagada para decorar

Trituramos primero las avellanas pero no queremos polvo, tiene que quedar como trocitos. Reservamos.
En una fuente mezclamos la harina con la levadura, los azúcares, la pizca de sal y las avellanas. 

Quedan buenos trozos de avellanas!!

En el centro, hacemos un pequeño pozo y vertemos la leche, el huevo y la nata con la mantequilla derretida. 


En la receta original pone que la mantequilla se echa blanda pero solo consigo así paquetitos y no se llega a mezclar bien al resto por eso prefiero derretirla y esperar a que se enfríe un poco. Mezclamos bien hasta obtener una masa bien homogénea con los trocitos de avellanas a la vista, qué rico!


En un molde para cupcakes (muffins o magdalenas que es el mismo), ponemos las capsulas de papel y repartimos la masa. En esta ocasión quise hacerlos de dos tamaños, en total tuve bastante masa para hacer 12 grandes y 8 pequeños (más mooonos 😍 jeje).



Metemos al horno durante 20 min a 175º (precalentado), a lo mejor necesita un pelín más de cocción, depende de los hornos, ya sabéis. Cuando los sacamos los dejamos en una rejilla.
Una vez fríos, nos ponemos con la buttercream. Os diré que sin ella, los cupcakes son deliciosos igualmente pero es Navidad y tenemos derecho a unos (cuantos) excesos no? Para hacerla un poco más ligera podemos usar margarina que funciona también muy bien. Pues batimos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glas tamizado y cuando este bien mezclado, añadimos la nutella, eso es también a gusto: podemos echar más o menos cucharadas. 


Mezclamos bien y ya tenemos la buttercream lista. 


La metemos en una manga pastelera con la boquilla que más nos guste para decorar nuestros cupcakes. 


Yo decidí añadir un toque más divertido picando unas poquitas fresas Tagada (las de Amélie) y repartirlas por encima de los cupcakes. Luego espolvoreamos un poco de azúcar glas para dar el efecto nieve y voilà!



Bon appétit!!


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